Según el DRAE, EGO, Del lat. ego 'yo'.
m. Psicol. En el psicoanálisis de Freud, instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superego y la realidad del mundo exterior.
Si el significado etimológico, del latín, es el ''yo'', podríamos entender por ego, a la percepción que tiene el sujeto sobre sí mismo, y ese yo que interactúa con el medio que lo rodea.
No obstante, si intentáramos que el sujeto defina su ''yo'', comienza un choque frontal con el verdadero significado de éste, porque inmediatamente, o hasta inconsciente de sí, responderían algunos, el ''hacer'', o el oficio al cual se dedica, otros responderían con las pasiones que dominan sus ratos libres, pero ninguna de ellas terminaría por definir por completo la identidad a la que responden todos los dias, y esta ''parcial consciencia'' a la que se refiere el psicoanálisis, que media entre los instintos y los ideales.
Entonces comienza la confrontación con la identidad construida del ''ego'', es decir, ¿qué es lo que hace que yo sea quien creo que soy, es la imagen reflejada del otro, cuando habla sobre mis virtudes, valores, cualidades, y defectos, es a caso la narrativa histórica de mi ciclo vital, con sus aprendizajes y desaciertos, y en medio de eso la voz de mis tutores que impregnaron de su propio ''yo'', al mío?, ¿es el nombre, basta con esa designación o etiqueta verbal que se otorgó al nacer (de la cual no fui llamada a elección) para nominarme como existente, tangible, visible, y no solo indentificarme, darme ''una identidad''. Si respondemos a un nombre del cual no fuimos invitados a elección, entonces basta con esa ''identidad asumida'' para definir nuestra identidad?
En medio de esas nebulosas de preguntas, no del todas resueltas, surgieron algunas respuestas, que no son verdades asumidas, y aclaro esto para que el lector no se confunda pensando que esto data de una exhaustiva investigación, es solo una invitación a mi medio interno y mis pensamientos, entendí como muchos otros humanos probablemente hace miles de años atrás, que pensaron lo mismo (porque aunque no queramos asumirlo, las mismas preguntas, y respuestas parciales, fueron pensadas por otros humanos como nosotros), estaba enamorada de este ego, o este yo que es una identidad que fue construida, mucho antes de mi existencia, desde mi ubicación geográfica en el mapa, la cuna donde nací, los valores que me enseñaron que son aquellos por los que debo luchar, entonces esta identidad, se fue construyendo, y yo la fui abrazando, protegiendo, porque pensé que justificaba mi existencia y valía.
No obstante, este mismo ''yo'', causaba dolor, cuando percibía agravios, desvanes, indiferencia, o desafíos a sí, y lo mas llamativo, es que en ese preciso momento, no terminaba por definir lo que era el ''yo'', y donde empezaba los límites y finales de sí, fue sencillo asociarlo al valor que medían otros de mi misma, y el ''yo'' se volvía cada vez mas difuso, un mosaico de muchas piezas que me pertenecían, pero me impresionaban ajenas.
Como el ''yo'', fue confundido con muchas cosas, tuvo que limitarse a lo que socialmente era reconocido y valioso, para confirmar su existencia, y su paso en este momento histórico, y entendía que habían muchos otros ''yo'' de los demás, algunos muy enamorados de esos conceptos, otros limitados en cuadriláteros de lo que sostienen esa identidad, algunos gritaban cuando se sentían amenazados a desaparecer.
Me centre en el reconocimiento que daban los otros del ''yo'', no entendía como algunos ''yo'', se encontraban complacidos en su existencia, y otros parecían vivir en una amenaza constante, que hacía tan diferente entre unos y otros, ¿era entonces el problema realmente el ego?
Lo que observe, es que existen aquellos que buscan el reconocimiento de su ''yo'', en los demás, necesitan que le recuerden quienes son, y aunque por ser seres sociales, necesitamos la construcción de esta vinculación para formar una parte de nuestra identidad, definirla solo por estos parámetros, es como responder a la pregunta del ''yo'', con el ''hacer'', no somos solo lo que hacemos, somos el infinito de posibilidades que sucede antes de nuestra existencia, durante, y el después, pero cuando quien soy, esta atravesado por la mirada del otro, para obtener el reconocimiento de nuestra existencia, el ego grita. A veces olvidamos que no necesitamos el reconocimiento para nuestra existencia, existimos, vivimos, pasamos por este espacio temporal.
Entender que, así como no pedimos permiso para nuestra existencia, no requiere ser validada para ser real, y los límites que construimos de lo que llamamos ''identidad'', son nuestros (y siendo más sinceros, de la medida de nuestras posibilidades), pero existe en cada uno el infinito de posibilidades.
Adentrados en estos conceptos, les dejo los apuntes, que tome en las notas de mi chat de Whatssap, sobre lo que derivó de este pensamiento;
Atte;
Solo, Sofía